MAESTROS DE VIDA: TAICHI EN RESIDENCIAS DE ANCIANOS

MAESTROS DE VIDA: TAICHI EN RESIDENCIAS DE ANCIANOS

Acabo de llegar y pese a que sólo voy una hora a la semana, allí está él, esperándome a la entrada. Es Don Vito, un síndrome de down para el que la vida le destinó acompañar a su madre en sus últimos tiempos en la residencia de ancianos. Seguramente Vito entienda la muerte mejor que muchos de nosotros, ¿ por falta de conciencia? No sé.

Recojo la mochila con mis “bártulos”, el equipo de música y allá voy. Me esperan Merche, que apenas me ve, Gloria con un importante retraso en lo físico y en lo mental, Don Antonio, el más grande del lugar, Felipa con su feroz parkinson…

Otros muchos me han acompañado ya, en su mayoría mujeres. Sólo Roselía se mantiene de todas en la vida aunque ahora con escaso brillo.

Acabo de entrar en el “comedorín” destino casi final para los ancianos de más alta discapacidad y lugar del que otros muchos residentes prefieren alejarse.

Con más que notable independencia y ánimo, Blanca acaba de celebrar y compartir su 103 cumpleaños. Todo el personal de la residencia recibe su botella de Rioja y hay caramelos para los más de 100 residentes.

Desde que conocí a Cándida, mucho tiempo ya pasó- la relatividad del tiempo-. EL mismo día conocí a Carmen que arrebatadoramente pretendía, entre insultos, pegarme. También fue la primera vez que con miedo e impotencia vi levantar en grúa a alguien para ser trasladado, por ejemplo, al baño.

Tras una larga hora, ese primer día, salí tembloroso y descompuesto de la sala. Yo, que iba a dar bienestar, ¡ja!

Y así se han ido sumando ya unos años, bastantes, rodeado de efímeros MAESTROS DE LA VIDA. Y no ya por el hecho de ser mayores, allá cada uno y su entendimiento.

Unos años atrás- antes de ello- conocí a LINDA CHASE, in memoriam linda chase, que nos presentaba en Lalita, en un festival de taichí, su experiencia con personas mayores y otras personas con especiales necesidades. No sabía que años después me influiría tanto. Gracias a Linda donde esté.

LINDA CHASE

 

Y ¿ qué llevo entre mis bártulos para esa ahora agradable y gratificante hora?

Mi herramienta principal de práctica del no sé si bien llamado Taichi, pero al menos sí bien adaptado a sus necesidades, digo, que mi herramienta principal son unos palos circulares segmentados de una pieza más larga, lijados y preparados con un determinado ancho…

Practicamos casi todos sentados, a la fuerza claro, y ciertos movimientos de distintos chikung, qigong y movimientos de formas de taichí los he adaptado al uso entre manos de los citados palos.

Al tener un algo – los palos- entre manos tienen mucha más posibilidad de entender el ejercicio.

Música y acción.

Movilizamos los palos en distintas direcciones e intenciones: trabajamos las articulaciones así de dedos, muñecas, codos, hombros, cuello, pecho; nos automasajeamos percutiendo amablemente sobre cada uno.

El único que no se sienta soy yo que me voy moviendo por la sala, acercándome a uno y otro para facilitar el seguimiento del ejercicio.

Muchos de los que están en la sala están a su aire, no me siguen o viven en realidades ya pasadas para ellos.

Otros, aunque tienen los palos entre manos, no me siguen, incluso chupan o muerden los mismos.

Otros más aprenden una rutina de movimiento que repiten continuamente durante la hora, sin atender a otros ejercicios. Da la sensación de que podrían estar así el resto de sus vidas.

Vidas largas y  “experienciadas”, sobre las que uno toma ejemplo y reflexiona en muchos casos.

“Que sea un momento especial y alegre para ellos”, comentaba Linda Chase. Y así procuro que sea. La botella de agua que Gloría me acerca se “convierte” en una mezcla de anís que cada vez que bebo se convierte en el elixir de un borracho, yo, que se mueve danzando por la sala, entre las risas de mis acompañantes.

Técnicamente, el trabajo, el ejercicio planteado está secuenciado y creo que es muy completo.

He ido evolucionando en el diseño de los ejercicios, incluso nos giramos en la silla y llegamos a balancearnos y desarmar la espalda.

Desde el punto de vista energético-  el movimiento en la parte alta del cuerpo- suave, continuo, limitado por las capacidades, se contagia al resto del cuerpo, piernas, pies, en muchos casos ya en desuso.

Presionamos sobre el laogong -P8-, en el centro de la palma de la mano; armonizamos así corazón.

Nos intentamos sentar estirados (aliviando la espalda y abriendo la estructura del canal central), con los pies en el suelo (mejoramos nuestra relación con la tierra). Dedos de la mano, abiertos… ( el final o inicio de muchos meridianos)-

VER VÍDEO

 

El Taichi me ha descubierto además que el ejercicio no debe enfrentarse a las limitaciones físicas de cada uno, sino acompañarlas y sentirlas, imaginándose un “ir más allá” de esa limitación. IMAGINARSE entonces es la puerta a una rehabilitación. En el trabajo con ancianos, cuanto menos, que pueda aliviar sus dolores, a veces, de altísima inconveniencia para ellos y para quienes les acompañan en las salas o dormitorios.

Investigadores han comprobado sobre cuerpos de ancianos anestesiados que podían hacer todos las manipulaciones y movimientos que animaban sobre su desconectado cuerpo. Esto me lleva a ilusionarme con el enorme potencial de rehabilitación que el Taichi y afines aporta. ¿cuestión de mente? La INTENCIÓN se convierte así en un exquisito recurso.

Cuando es verano sustituyo parte del ejercicio con palos por abanicos. Aliviamos los calores. Cuando es otoño invierno buscamos algún “truco” para la salud, catarros peligrosos, resfriados.

Incluso simulamos el gesto de caminar en la silla presionando sobre pelotas de goma; de los chinos de ahora!

Y cuando salgo de una y me voy a otra pues me encuentro más “maestros de vida”.

Gudelia devorando libros, José Luis a Marcial Lafuente Estefania y sus novelas. Incluso, estando en Gijón pues algunas siguen la lectura de Corín Tellado. Otra maestra de vida, que ha dejado legado-

A todos les han tocado tiempos de postguerra, de limitaciones en todos los sentidos. Y muchas, casi lo pongo en femenino porque son mayoría- han hecho de su lucha un arte. Y el Taichi es eso, un arte de lucha.

No es para nada el Taichi con ancianos un pasatiempos. Nadie lo entiende así. Ni la dirección de la residencia, ni los practicantes, mucho menos yo.

Intento adaptar las sabias prácticas del Taichi y exigo amorosamente durante toda la hora en la que no paramos de ejercitarnos, de tú a tú. Sin un tratar como a niños, para nada. Amor y afecto es lo que cada vez les hace más falta. Y gracias a ellos, es lo que más aprendo. Aunque hay de todo en esas vidas ya con cercana fecha de caducidad.

También las familias celebran que sus ancianos practiquen este taichí a su medida. Es muy bien recibido y cara a las residencias de ancianos, pues supone una oferta distinta. Por ello también he sido muy bien recibido y soy valorado por las mismas.

Algo muy importante es respetar los ritmos de esos pequeños mundos que son las residencias de ancianos, donde todo está muy medido y marcado por turnos.

Así muchas veces al marchar de algún lugar me cruzo con unos deliciosamente olorosos menús, previamente han llevado al baño a todos…

El respeto y admiración para muchos vocacionales empleados que también me enseñan a conjugar el verbo “humanizar” y la actitud y aptitud de “respeto”.

Mucho amor para todos los ya mucho MAESTROS DE VIDA que me he ido encontrando y para los que lo físico cada vez tenía menos importancia.

No es la edad, sino la forma de vivenciarla.

Una muy agradable mujer, Argentina, me decía en víspera, “he perdido la ilusión”. Hasta la fecha había sido muy vital. Era tan sabia que sabía que su permanencia física tocaba fin.

Muchas personas, vidas distintas, condiciones distintas.

Desde Ana, a quien le he dado uno de los palos para que practique a diario, y a conciencia, que lo hace y mucho, hasta otras personas que hacen de la queja una actitud. Quizás también desde su juventud, con todo derecho, hayan desarrollado esta poco práctica forma de entender la vida.

Regina que deaumbula angustiada por la residencia por todo el dolor de su vida, pero que también, no falta a la práctica.

O Manuela, que desde que a Rafa se lo llevó un alzheimer, yo la veo que vive más tranquila y feliz, más para ella misma. No falla nunca. Su ilusión, colgar la ropa de la percha en el armario sin que le duela el hombro. Seguimos intentándolo.

Jose Luis, que cierra sus novelas vaqueras de Marcial Lafuente Estefanía para mover. Hay que moverse…

Gudelia, que coquetea con Corín Tellado y que prefiere estar en la residencia que dar instrucciones a alguien en casa sobre como quiere que le hagan las cosas. Todo ello con un gesto amable y sonriente, elegante, escondido tras una enorme sordera.

Gracias a Linda Chase por su forma de sonreír y de enseñar, hasta hacer poesía y que, aunque sea de manera inconsciente, me enseñan a sonreír tanto o más que muchos de los ancianos que me acompañan en la práctica y que semanalmente me dan la bienvenida a sus casas.

Gracias a Enia, Isabel, Salvi, Marta, Angel y otros por apostar por el Taichi para mayores. Estoy seguro que además fortalece la oferta a posibles nuevos usuarios. Como mínimo es hasta comercialmente interesante invertir en la práctica del Taichi en las residencias de ancianos.

Me decía estos días Nacho moriyon, mi iniciador y “acompañador” principal en esto del Taichi, “escribe, cuenta algo sobre ello, no sólo de lo que hacen los demás, de lo que tú haces”. Así que aprovecho para reiniciar mi amado y abandonado, pero siempre bien recibido, como a veces pasa con los buenos amigos, BLOG.

EL Taichi es tan moldeable que se adapta a todas las necesidades y a las distintas realidades o irrealidades. Y en ese empeño investigador estoy yo. TAICHI Y NECESIDADES ESPECÍFICAS

Al terminar, procuro tener algo de tiempo para un paseo con Felipa y Vito

IMG_20151204_121803

 

o para estar no haciendo o meditando en alguno de mis rincones favoritos.

 

A su disposición,

VICENTE LLANEZA, 616796003, vicllaneza@gmail.com

vicente j llaneza

“benefíciate, benefíciales”

 

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Una respuesta a MAESTROS DE VIDA: TAICHI EN RESIDENCIAS DE ANCIANOS

  1. Carlos dijo:

    Hola maestro lo felicito,desde Argentina lo saludó,abrazo fraterno

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